miércoles, 5 de febrero de 2014

City-tour-cusco-machupicchu

TAMBOMACH'AY



 El nombre actual es una deformación del original Tanpumacha'y (palabra grave en Quechua) que también es compuesto y deriva de "tanpu": albergue y "mach'ay": lugar de descanso. En este caso, el nombre y el lugar están consignados en diversas crónicas, que además indican que originalmente fue un palacio de relajamiento y retiro espiritual exclusivo para los Inkas. Según Juan Polo de Ondegardo, perteneció al Inka Yupanqui quien se hospedaba en el lugar cuando iba de caza; lo anterior es muy probable porque aún hoy, en las montañas adyacentes se encuentran muchos animales salvajes como venados, pumas, zorros, perdices, etc., y en el Inkario posiblemente también camélidos americanos salvajes.


El Inka fue considerado Hijo del Sol y por ende era un Dios viviente, así, su casa o palacio debió también tener un carácter sagrado; sacralidad que está demostrada al encontrarse el nombre del lugar enumerado como Waqa o Adoratorio. Lo que queda del edificio está adosado a la montaña y construido con calizas poligonales de tamaño mediano con un tipo de aparejo "celular"; resaltan los cuatro nichos trapezoidales en la pared superior y otros dos más abajo hacia la derecha con dinteles monolíticos, nichos que con seguridad también sirvieron para albergar ídolos y momias Inkásicos. Resaltan además las tres fuentes de agua en dos niveles diferentes que tuvieron una función estrictamente ceremonial al considerarse que el Unu o Yaku (agua) fue una deidad importante de carácter masculino que fertilizaba la tierra, así, ineludiblemente debía tener templos especiales para su culto, tal como se observa en todos los complejos religiosos importantes. El agua que aquí se encuentra es límpida y cristalina cuyo origen se desconoce y está transportada a través de
un canal subterráneo, se supone que el manantial debe estar hacia el oeste en las faldas de la cadena del "Senqa". Para quienes moramos en la región este agua es inofensiva por nuestra costumbre y aclimatación, pero podría resultar perjudicial para los forasteros produciéndoles diarreas o males intestinales. Muchos denominan al lugar "Baño del Inka", otros "Baño de la Nust'a", algunos con cierta audacia indican que estas fuentes litúrgicas son "fuentes de la eterna juventud" o "fuentes de fertilidad" induciendo a los visitantes a beber de aquel agua. No está demostrada la práctica de baños ceremoniales, sin embargo pudieron haber existido como una forma de purificar el cuerpo.




 En el lado opuesto a las fuentes se encuentra una edificación también hecha con piedras labradas que por su posición debió tener la función de resguardo y vigilancia, es decir que fue una pequeña "pukara" desde cuya porción superior se tiene comunicación visual con "Puka-Pukara" o la "Fortaleza Roja".


En esta zona, hoy con frecuencia se encuentran cantidad de mendigos "ocasionales", niños y mujeres campesinos que ven en el turista una fuente de ingreso fácil; ellos son un producto indeseable del desarrollo turístico en la región, ya que en la sociedad tradicional andina es imposible encontrar mendigos porque sus relaciones sociales están basadas en patrones de reciprocidad mutua. En ciertos casos estos mendigos ofrecen a los turistas pequeños manojos de "muña" (Minthostachys spicata), una variedad de menta nativa que al ser frotada en las manos despide su fragancia que inhalada ofrece un alivio para quienes tienen mareos, nauseas, dolores de cabeza u otros efectos indeseables por la altura, además la planta también es utilizada para hacer infusiones medicinales para diarreas y disentería por frío; las hojas usadas en emplastos son un antinflamatorio eficaz.